Quienes hemos dejado atrás nuestros países de origen para construir una nueva vida en ciudades de Ohio (como Columbus, Hilliard, Cincinnati, Dublin o Marysville) conocemos bien esa extraña mezcla de gratitud y nostalgia que acompaña la rutina. Nos acostumbramos a resolver el día a día en inglés, a transitar inviernos prolongados y a desenvolvernos con solvencia en el ámbito laboral. Sin embargo, al caer la tarde, suele aparecer un anhelo muy concreto y silencioso: la necesidad de conversar con calma en español, de reírnos con los giros verbales de nuestras tierras y de encontrar personas que compartan el mismo mapa afectivo.
Frente a ese desvelo cotidiano, los clubes de lectura de la Asociación de Escritores de Ohio han dejado de ser simples círculos literarios para transformarse en verdaderos hogares comunitarios. No se trata de salones académicos donde se juzga la erudición de nadie ni de aulas con lecturas obligatorias; son mesas redondas de sobremesa donde el libro es apenas la llave que abre la puerta al encuentro entre amigos.
Mantener viva la lengua materna: el testimonio de Edgar Burga
En el corazón cívico de la capital, el Club de Lectura Downtown se reúne periódicamente en las salas luminosas de la Main Library de Columbus. Entre sus participantes activos se encuentra Edgar Burga, quien sintetiza con precisión dos de los mayores retos que enfrentan los hispanohablantes en el Medio Oeste estadounidense:
«Nos permite mantener viva nuestra lengua materna a la vez que crea un espacio de encuentro con otros hispano hablantes para poder intercambiar experiencias y uniendo miradas sobre una misma obra. También nos ayuda a descubrir obras de autores latinoamericanos y españoles que a veces son difíciles de encontrar en librerías.»
(Edgar Burga, participante del Club de Lectura Downtown Columbus)
Las palabras de Edgar tocan dos realidades fundamentales. Por un lado, el peligro real de que el español se reduzca al ámbito doméstico o pierda matices frente a la hegemonía del inglés en el trabajo y la escuela. El club brinda la oportunidad de utilizar el idioma con toda su riqueza reflexiva, debatiendo sobre psicología de personajes, dilemas éticos y memoria histórica. Por otro lado, resuelve un problema logístico palpable: en las librerías comerciales locales de Ohio los estantes en español suelen ser escasos. A través de la red del club y del sistema de bibliotecas públicas, los lectores acceden a recomendaciones y títulos fundamentales de Hispanoamérica sin costo alguno.
Reconocernos y construir pertenencia: la experiencia de Bessy Valencia
Hacia el noroeste del área metropolitana, la sede de Hilliard congrega a una comunidad diversa de profesionales, familias y creadores. Para Bessy Valencia, su integración al Club de Lectura Hilliard significó el hallazgo de un refugio vital donde la literatura se convierte en un puente de solidaridad:
«Encontrar un rincón literario es descubrir que los libros son apenas el comienzo de algo mucho más grande. Entre páginas y palabras, se teje una comunidad diversa que comparte historias, anécdotas y vivencias. Cada encuentro nos acerca a las raíces que dejamos atrás y a los nuevos caminos que recorremos. Como inmigrantes, encontramos en este espacio un lugar para reconocernos, escucharnos y sentirnos acompañados. Porque, más allá de la literatura, nos une el poder de contar nuestras historias y construir juntos un sentido de pertenencia.»
(Bessy Valencia, participante del Club de Lectura Hilliard)
El testimonio de Bessy revela el valor humano más profundo de estas tertulias. La experiencia de la migración suele vivirse con una sensación íntima de desamparo o fragmentación cultural. Al sentarse en círculo a comentar un relato, los asistentes descubren que sus desvelos, sus dudas y sus alegrías son compartidos por vecinos originarios de México, Colombia, Venezuela, Perú, Puerto Rico o Centroamérica. El club de lectura se convierte así en un catalizador de arraigo colectivo donde nadie se siente extranjero.
Edgar Burga
«Nos permite mantener viva nuestra lengua materna a la vez que crea un espacio de encuentro con otros hispano hablantes para poder intercambiar experiencias…»
Bessy Valencia
«Encontrar un rincón literario es descubrir que los libros son apenas el comienzo de algo mucho más grande… construimos juntos un sentido de pertenencia.»
¿Cómo funciona la experiencia si decides asistir por primera vez?
Si nunca has participado en un club de lectura o sientes inseguridad sobre cómo son las dinámicas, te aseguramos que la experiencia está diseñada para que te sientas cómodo desde el primer apretón de manos:
- Acceso completamente libre y sin costo: No cobramos mensualidades, cuotas de inscripción ni carnets. La cultura en español es un bien público abierto a toda la comunidad.
- Garantía de libros accesibles: Siempre se procura que cada obra elegida mensualmente esté disponible en archivo digital (PDF) o en el catálogo de préstamos de la biblioteca pública metropolitana. Nadie se queda afuera por motivos económicos.
- Hospitalidad con bebidas y galletas: Cada líder se encarga de recibir a los participantes con café caliente, té, bebidas frías y bocadillos. Las tertulias son amenas y se desarrollan al ritmo de una charla entre amigos.
- Sorteo de regalos en cada sesión: Al finalizar cada tertulia, se realiza un tradicional sorteo de un presente literario o detalle cultural entre los asistentes para celebrar la constancia lectora.
- Diversidad geográfica en Ohio: Puedes unirte a la sede que mejor se acomode a tus horarios en Hilltop, Hilliard o Downtown Columbus, o incluso asistir a diferentes sedes mes a mes.
¡Tu rincón literario te está esperando en Ohio!
No hace falta que seas un experto en literatura ni que leas diez libros al mes. Ven a compartir tu punto de vista, a disfrutar de una buena merienda y a encontrar una comunidad que camina a tu lado.