Nació en Caracas el 10 de septiembre de 1956. Desde muy temprano hizo de la mirada una forma de conocimiento y de la palabra una manera de dejar constancia. Durante más de cuatro décadas, su vida profesional ha transcurrido entre el periodismo, la fotografía y la literatura, tres oficios que, en su caso, parecen formar parte de una misma búsqueda: mirar el mundo, descubrir aquello que suele pasar inadvertido y convertirlo en imagen o en relato.
La fotografía fue una de sus primeras formas de expresión. En los años ochenta comenzó a desarrollar una intensa actividad como reportero gráfico, hasta trabajar como fotógrafo freelance para France Presse en Venezuela y, posteriormente, para Panos Pictures, agencia internacional con sede en Londres, desde Venezuela y Puerto Rico. También comenzó a colaborar como redactor del diario Ultimas Noticias; igualmente colaboró con El Diario de Caracas y El Universal como reportero gráfico y redactor.
Pero Cedeño no se conformó con mirar detrás de una cámara. Muy pronto la palabra comenzó a reclamar su propio espacio. Esa doble condición de periodista y fotógrafo le permitió aproximarse a la realidad desde dos perspectivas complementarias: la imagen que captura un instante y el texto que intenta comprenderlo.
Su fotografía lo llevó a recorrer territorios y comunidades, y a exponer su trabajo en Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, Yugoslavia, Miami y Nueva York. Sus exposiciones —entre ellas Chuspa: Tierra, Gente y Baile de San Juan, Gente de El Dorado, Puerto Rico, Diablos y vejigantes, un puente sobre el Caribe, Men, Devils and Saints y Nuestro ayer, hoy, mañana y siempre— revelan una particular inclinación hacia la gente, las tradiciones, los territorios y las expresiones culturales.
La experiencia periodística lo llevó también a dirigir publicaciones. Fue director de Sambil, la revista y del diario Calle Real, además de redactor y fotógrafo del suplemento dominical D8, de Últimas Noticias. Durante años ha ejercido como articulista de El Nacional, primero en su edición impresa y después en su versión digital.
Sin embargo, quizá sea en la literatura donde todas esas experiencias encuentran su lugar más íntimo.
Cedeño es autor de novelas, cuentos y poesía. Ha publicado Cuentos de Rockola, Coro de Ángeles, Miguel, Ángel Celestino, Yo no sé qué me pasa, De asfalto y campo (Cuentos de las montañas trujillanas) y el poemario Juegos de Palabrero. En 2026 incorporó a su obra La voz sin rumbo.
En sus libros, como en su fotografía, aparece una misma disposición: la de acercarse a lo humano. El periodista observa; el fotógrafo encuadra; el escritor transforma. Tres maneras distintas de hacer frente a una misma necesidad: contar.
También ha dedicado parte de su vida a enseñar. Ha impartido talleres de fotografía y cursos de creación literaria, redacción creativa y análisis literario. Entre 2018 y 2020 desarrolló cursos y talleres de literatura, y en 2011 enseñó fotografía a estudiantes de Comunicación Social de la Universidad de Los Andes, en Trujillo.
En esa dimensión docente hay algo especialmente significativo: después de tantos años dedicados a aprender mirando y escribiendo, decidió compartir con otros las herramientas de esos oficios.
La trayectoria de Alfredo Cedeño puede entenderse, entonces, como un largo diálogo entre dos impulsos: ver y contar.
Ha visto detrás del visor de una cámara, desde la calle del reportero, desde el espacio de una exposición y desde la experiencia de quien observa a su país y a su gente. Y ha contado desde el periódico, desde el cuento, desde la novela y desde el poema.
Quizá por eso su recorrido no pueda resumirse solamente en la palabra «periodista», «fotógrafo» o «escritor». Cada una describe una parte de su camino, pero ninguna lo contiene por completo.
Porque, en definitiva, su oficio ha sido siempre el mismo: mirar con atención y encontrar la manera de decir lo que ha visto.